111/Papá Noel

Publicado en por carlosmanrique.over-blog.es

Querido Papá Noel:

No soy cristiano ni me gusta celebrar la Navidad; en su lugar, prefiero llamarlas fiestas de invierno, en contraposición a las del verano, que son mucho más largas y permiten viajar a lugares lejanos –o cercanos- pero mucho más exóticos –y misteriosos- que la realidad sucia que nos rodea desde antes de que nos anunciaran que la crisis había llegado para instalarse, definitivamente, en nuestros usos y costumbres.

Perdona el exordio, querido Papá Noel, si dudo de tu existencia y pienso que solo eres un muñeco de trapo o un yeso pintado. Pero es que así es como te ven los niños que pasan hambre, los que han sido desheredados de su parte de herencia, los que han sido arrojados o desahuciados de sus hogares.

Por eso, no voy a pedirte regalos –o fantasías- que sé que no estás dispuesto a cumplir. Juguetes sexistas y consumismo hortera. En tus planes no entra dejarle una cocinita a Juan ni una Barby a Luis; tampoco voy a solicitarte un balón de reglamento para Laura ni un AK-47 para María. Solo voy a pedirte imaginación e ilusión, la calderilla de los niños pobres que nunca alcanza para soñar de verdad, como hacen los ricos y los políticos.

Me gustaría que no te olvides de regalarle un abrigo de piel de zorra siberiana a doña Esperanza, porque esos no se venden en el Primark, que es donde hacen sus compras los políticos por Navidad, aunque para ello tengan que dejar de lado sus coches oficiales en el carril bus y porque sus sueldos no dan para más, pobrecitos.

No debes olvidarte de dejar al pie de la chimenea un puñado de acciones de una petrolera –o de cualquier otra industria que dé pingües beneficios- a periodistas que, como Juan Luis Cebrián o Eduardo Inda, se esmeran cada día por hacer un periodismo libre e independiente.

Para no extenderme demasiado y no abusar de tu confianza, te solicitaría más puertas giratorias para nuestros ex presidentes de gobierno. González, Aznar y Zapatero no necesitan de más poltronas pero a nadie le amarga un dulce.

Y ya que se ha alcanzado un pacto entre populares y socialistas contra la pobreza energética, bien podríamos mantener el derroche de luces y luminarias para que la magia de la Navidad dure todo el difícil año que aún nos queda por estrenar.

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