115/Los humildes

Publicado en por carlosmanrique.over-blog.es

Acaso la vida contemplativa sea lo que necesite. No llego a ningún puerto. Navego a merced del viento, a lomos de las olas, sin que importe el rumbo. No tengo ni deseos ni ambiciones. No poseo bienes ni riquezas. Nada perturba mi sueño excepto que no tengo sueño. Pero en los intervalos en que me olvido de la consciencia, el mundo se transforma en otra cosa pues subvierte el orden establecido. De eso trata la revolución. De crear una sociedad nueva. Con unas leyes justas para todos y no solo para un puñado de poderosos. Me temo que el mundo no será de los desheredados porque los humildes adquieren la rara propiedad de convertir el sempiterno dolor en felicidad. Acaso el elixir de la filosofía sea este: dejar de pretender cambiar el orden de las cosas y dejarse arrastrar por la corriente hacia el olvido.

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