116/Gwalior

Publicado en por carlosmanrique.over-blog.es

 

 

 

 

 

 

 

Apenas sé que es mediodía cuando llego a Gwalior bajo un atroz aguacero que convierte las calles en océanos violentos de barro. Al frente el fuerte rojo, como un relámpago. Las blancas estupas ondean como banderas entre los óxidos del hambre. Me encuentro con viejos, mujeres y niños. Los hombres, al resguardo, dejan que la vida transcurra. Sus manos agrietadas, sus rostros envejecidos, sus saris viejos, rotos, herrumbre de alegrías vividas. En Gwalior se vive sin prisas, acaso sin miedos. En la rueda de la fortuna nadie escapa al destino, al karma, a lo que está predestinado a permanecer. Me dejo empapar por la lluvia. No me cubro el rostro con las manos, para qué. Después de un lento peregrinar por vías secundarias, he llegado accidentalmente a la frontera donde se custodia la sabiduría.

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