1/Anotaciones/Comienza el año

Publicado en por carlosmanrique.over-blog.es

 

A mi amiga Carmen le gustaba recordarme que los uno de enero no significan nada nuevo porque la vida sigue su transcurso, al margen de la configuración de ciclos o calendarios. Carmen, luego yo lo he sido también, se mostraba refractaria a las celebraciones artificiales de la Navidad y de los festines pantagruélicos a los que nos entregamos durante las festividades, como si no hubiésemos comido apenas durante el año que ahora concluye y hubiese que resarcirse del hambre acumulada por la escasez o el desinterés. Renegaba de los encuentros forzados con la familia, esos parientes y amigos a los que se lleva meses sin ver pero a los que parece que es obligatorio tener en cuenta estos días. En su opinión, aquello no era más que un truco escénico para tratar de dar confianza y no sentir que la vida, irremediablemente, se aleja por la línea del horizonte, adentrándose por territorios desconocidos. Y eso, la tierra ignota, nos da miedo. Por miedo tratamos de conservar lo que tenemos, valga o no merezca la pena, que ese es otro asunto.

He pasado estas fiestas con unos amigos jóvenes, guapos y bellos de infarto. Estatuas griegas, los llamo yo. Adonis, apolos, efebos, Ganimedes, atletas... Soy capaz de observar y valorar en ellos todo lo que la vida me ha privado: todo lo que no fui y por supuesto no voy a ser ahora. Sin embargo, no añoro algo que no pudo ser y no me causa estupor quedarme en esta orilla de la fealdad que los años van cincelado en mi cuerpo. Lejos de amedrentarme el deterioro físico, lanzo un desafío a los dioses y me siento invulnerable, aun cuando soy consciente de que la vida es un mero azar y no pretendo ni la inmortalidad ni la longevidad.

Estoy descubriendo paisajes de ensueño y lugares insólitos a los que cuesta abandonar. Ya hablé en otro lugar de mi teoría de los paréntesis. Viajar es una forma de escapismo que practico desde hace más de treinta años. No obstante, últimamente me cuesta despegar, emocionarme con los preparativos e implicarme con unas vivencias que, como los yogures, sé que tienen una fecha de caducidad. Deseo volver cuanto antes a la cotidianeidad y asumir mis aciertos y mis errores.

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