124/Agua de luna

Publicado en por carlosmanrique.over-blog.es

Al resguardo, dentro de casa, me siento protegido de los embates de la borrasca. La tormenta sacude los batientes de las ventanas que iluminan el alma con flores ajadas y sin perfumes pero que conservan todo el resplandor de la primavera. En el olivar trasero han dejado de varear las aceitunas. Los jornaleros no pueden guarecerse del frío: tienen las manos rojas, abiertas como granadas. El viento se filtra entre las tejas rojas, se cuelga de las descarnadas ramas del almendro sin hojas. Solo restos, mondaduras de blanco, se arremolinan sobre las baldosas escarchadas. Un fulgor inesperado emerge de la sombra, como un agua de luna que corre hacia los surcos donde he sembrado amaneceres y promesas. Nada es nuevo y todo es ya viejo. Pero qué se puede hacer sino alejarse del frío.

 

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