7/Anotaciones/Lo que la gente vota

Publicado en por carlosmanrique.over-blog.es

La democracia es un sistema imperfecto para quienes votamos candidaturas que nunca son mayoritarias. Se ve que no tenemos olfato político para elegir a los mejores o al menos a los que gozan de mayor crédito entre nosotros. Que quienes nos gobiernen sean de una mediocridad no tiene nada que ver con el resultado electoral. Que el partido en el gobierno esté encausado en la Audiencia Nacional tampoco influye. Que su líder tenga el liderazgo de una acelga parece que en vez de restar suma o multiplica. Casos de corrupción, dennos más, que los necesitamos. El Partido Popular cuenta con unas sinergias que concentran en las manos de unos pocos –los herederos del Tardofranquismo- todo el poder. La situación es confusa a partir de esa derecha que no quiere tener memoria histórica ni hace actos de contrición y renuncia a enmendarse. No es fácil escapar de la mierda propia. Los naranjitos, llamados así despectivamente, han ido mostrado su cara más aviesa. La marca blanca –y amable- de la derecha y del Ibex 35 no da para más engaños; por eso creo que en las encuestas que miden la intención de voto suben los populares impopulares y la izquierda se estanca. Qué decir de los socialistas. ¿Se puede decir algo que no exaspere a los votantes de izquierda? ¿Cuándo dejó de ser progresista el partido? ¿A quiénes representan la gestora y Susanita Díaz? Izquierda Unida lleva años fondeando por los márgenes del sistema. Los ecologistas de EQUO tuvieron menos fuerza electoral que los animalistas. La última esperanza para los que descreemos del sistema fue Podemos. Y ahora también se suman a la división interna, a la lucha cainita. Parece que se tiene que elegir entre ser pablista o errejonista o anticapitalista. No lo tengo nada claro. Escucho unas grabaciones con un dirigente de la federación en las islas Baleares: me parecen vomitivas, vieja política. Chanchullos y mamoneos. Trepadores y cucañistas, que decía Antonio Machado. Mientras, los de abajo, los que realmente lo pasan mal, los que ven mermados sus derechos –laborales, sociales, sanitarios, educativos...- se desinteresan de un vodevil que no resuelve ninguno de sus problemas. Así las cosas, y con una posición minoritaria, al presidente Rajoy, que no está acostumbrado a que le tumben sus iniciativas en el Parlamento, no va a serle fácil resistirse a la convocatoria de unas nuevas elecciones que, a la tercera, esta vez sí, le concederán una nueva mayoría absoluta para gobernar a lo grande: vendiendo las joyas de la corona –el paquete accionarial de AENA y similares- para tapar las vergüenzas de un sistema carcomido por la corrupción y la endogamia. Qué esperpento vergonzante.

 

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