134/Los niños en la playa

Publicado en por carlosmanrique.over-blog.es

He visto tantas veces jugar a los niños en la playa.

Tantas como olas que se nutren de viento y luna.

Los niños se zambullen en las aguas superficiales,

sacuden la monotonía de un tiempo que se repite.

Amar es dejar de amar. Con los brazos abiertos

compito por alcanzar el horizonte con mis manos.

Con los brazos abiertos, desanudada el alma,

rotos los bolsillos, contengo una felicidad que no es mía.

Vivir es dejar de vivir. Me encierro en la memoria

del agua, en los oasis donde crecen los olvidos involuntarios.

Regreso a la firme voluntad de no dejarme humillar

otra vez por quienes tienen el propósito de adueñarse

de la orilla y las nubes, del sol y la lluvia, de la risa y el llanto.

Creer es dejar de creer. No necesito de más palabras

para afirmar la existencia de este amor que me desborda.

Soy tuyo porque he dejado de esperar. En la noche

los sonidos relampaguean: alumbran la oscuridad,

se alzan magníficos como cipreses hasta las estrellas.

 

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